SOBRE EL LIBRO “MAMÁ, YO NO QUIERO SER GASTÓN”

Sobre el libro "Mamá, yo no quiero ser Gastón"
por Carlos de Piérola
Sigo los escritos del periodista español Ignacio Medina desde que empezó a publicar en el Perú: sus críticas en Cosas, la efímera revista “Gran Reserva” (hace poco encontré un ejemplar de la revista arreglando papeles), sus artículos (y algún video con María Elena Cornejo) en La Mula, columnas en revista Poder y últimamente en su presencia sabatina de Somos. Su opinión, más allá de estilos, preferencias o subjetividades ha tenido como mayor virtud poner en el tapete de la discusión temas que no queríamos ver o que nos eran invisibles, asuntos que dábamos por sentado u otros que no nos atrevemos a enfrentar. Su voz aporta la necesaria distancia para abordar materias espinosas. Hijo de una España que fueron dos Españas. Un país de muchas patrias y que sigue buscando ser una sola, Medina está vacunado contra el chovinismo, la forma más narcisista del nacionalismo, que muchas veces nubla la perspectiva del observador local.
El título Mamá, yo no quiero ser Gastón es anecdótico e indudablemente llamativo ya que el libro se trata, en gran medida, de una recopilación de sus artículos sobre la gastronomía peruana (no se incluyen críticas de restaurantes) por lo que en muchos casos fueron para mí relecturas. Sin embargo abordados como una unidad adquieren una nueva dimensión, consistencia y solidez. Es un recuento de su perplejidad y embeleso al conocer la cocina peruana y sus posteriores encuentros y desencuentros. El autor se mueve con soltura entre comidas de mantel largo con menús degustación de S/.500 y visitas a humildes productores en localidades remotas. Su prosa, por momentos cruda y áspera se llena de emoción y torna casi poética en momentos epifánicos como en el que describe su encuentro con una papa añejada.

Acicate: espuela primitiva, sin roseta, que  tiene una púa y un tope para no hincar con profundidad. Este libro es un acicate que a veces duele pero estimula a la reflexión. Muestra la meta ansiada pero a la vez indica lo largo del camino. El estilo de Medina es directo y a veces agresivo y podremos discrepar de algunas de sus aseveraciones o enfoques pero casi siempre rescataremos algo valioso, una luz, un punto de vista novedoso. Se tratan muchos asuntos como el valor de la despensa andina y el potencial inexplorado de la amazónica; el desconcierto ante la mala calidad del tomate en la tierra del tomate; el descuido de la oferta de panes en restaurantes; la paradoja de la quinua; el proceso de aceptación del cuy en los grandes restaurantes; el gran trabajo pendiente con la papa; la contundencia y delicadeza del erizo ; una alarma sobre la sosteniblidad de los camarones. Y mucho más. De lectura imprescindible para los que tengan una relación con la gastronomía que vaya más allá de la anécdota del último restaurante, la próxima bioferia o el enésimo tiradito tricolor.

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